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S. Valentine Delafon. Viaje a las periferias de la inmigración

Lyon (Francia) Immagine correlata a S. Valentine Delafon. Viaje a las periferias de la inmigración

Un testimonio de S. Valentine Delafon, FMA perteneciente a la comunidad de Lyon (Francia), nos abre al mundo de las periferias, entre inmigración y búsqueda de identidad.

Infonline: ¿Dónde se desarrolla tu trabajo?
S. Valentine: Trabajo como educadora en una asociación que se llama "Le Valdocco", creada en 1995 por un salesiano, Jean-Marie Petitclerc. Nuestro trabajo sigue el lema "educar evangelizando y evangelizar educando" no sólo por el respeto de la ley sobre la laicidad, sino también porque el 80% de los jóvenes que acogemos es musulmán.

Infonline: ¿Qué tipo de misión es?
S. Valentine: Jean-Marie Petitclerc nos repite a menudo que más allá de las técnicas y de las ciencias humanas, que hemos de conocer y utilizar con inteligencia, nuestra tarea consiste sobre todo en "creer en los jóvenes, esperar y amar como hizo Jesús". Si al fin de la semana, puedo decir que he intentado hacer que estos jóvenes sean más auténticos, más humanos, más maduros, entonces puedo decir que he permitido a Jesús hacer su obra de liberación. Al inicio de mi trabajo estaba tentada de abandonarlo, no entendiendo su sentido profundo. Me decía que cualquier laico puede hacerlo como y mejor que yo. Después de haberlo hablado con mi comunidad estoy cada vez más convencida de que Jesús está presente en mi misión, a pesar de las apariencias.

Infonline: ¿Qué experimentas?
S. Valentine: Hace pocos años que trabajo en esta asociación, pero recuerdo muy bien cuando un adolescente me dijo "Valentine, ¿por qué haces tú todo esto por mí?". Esta pregunta me dejó sorprendida y creo que Jesús se ha servido de mí para algo más grande. Estos jóvenes de muchas culturas y religiones, con la pedagogía de Don Bosco se sienten acogidos por lo que son, sin sentirse juzgados. Para mí esto es fundamental para iniciar el trabajo de integración. En el momento en que cada cual se siente acogido, se puede empezar el diálogo.

Infonline: Descríbenos la realidad de jóvenes inmigrantes.
S. Valentine: Hay una diferencia entre los inmigrantes de segunda generación y aquellos apenas llegados. Quien llega por razones políticas, o de salud, o para una vida mejor, luego se encuentra que ha de afrontar muchas incertidumbres. Algunos de estos jóvenes tienen padres que en sus países tenían trabajos de responsabilidad, pero una vez llegados a Francia, no se les reconocen los títulos de estudios y han de iniciar todo desde el principio. Para estos jóvenes la cultura de origen es la narrada por sus padres. Llegando a Francia miran a su alrededor y quisieran integrarse pero a veces no logran estar dentro del ritmo de los cambios. Sus familias tienen dificultades con los documentos administrativos y las prácticas del visado. Sin él no logran encontrar un trabajo estable y esto retrasa su integración. Esta situación a veces dura durante dos o tres años. Las familias hacen esfuerzos enormes para permanecer unidas. Cuando los padres pierden la paciencia los niños reaccionan y en la escuela se rebelan contra todo lo que representa el Estado Francés.
Luego están aquellos nacidos en Francia o llegados a ella muy pequeños. Para estos hay varias dificultades de identidad porque son franceses, pero teniendo los padres extranjeros viven con dificultad la doble pertenencia.
La última categoría está representada por los jóvenes que pertenecen a las familias que han tenido la posibilidad de aprovechar plenamente los valores propuestos por Francia. Los padres hablan francés, trabajan y entran en contacto con las instituciones educativas, hablan poco de sus orígenes, participan en actividades de la municipalidad e inscriben a sus hijos en las escuelas estatales como una posibilidad para el porvenir. No tienen miedo del diálogo.

Infonline: Los jóvenes ¿de dónde llegan?
S. Valentine: En su mayoría de África central y del Norte y de Europa del Este. En el barrio de Argenteuil, tenemos más de 40 grupos étnicos diferentes. Todos estos pequeños mundos han de cohabitar en los espacios restringidos de las periferias de las grandes ciudades.
Los jóvenes tienen su lenguaje, sus códigos, sus tareas, sus jerarquías, sus organizaciones para protegerse el uno con el otro. Es importante conocer algo de su historia familiar, para saber de dónde vienen, qué cultura han recibido.

Infonline: ¿De qué manera intentas ayudarles?
S. Valentine: A veces sólo puedo ofrecer mi presencia afable, que escucha y conforta, que comparte. Pequeñas cosas cotidianas, pero también de esta manera puedo testimoniar la fe cristiana. Mi fe no me permite juzgar sino acoger su humanidad, sus alegrías y sus sufrimientos.

Infonline: ¿Tienes alguna historia que nos pueda ayudar a entender qué viven estos jóvenes?
S. Valentine: Os explico sobre Said que es el mayor de cuatro hijos. El padre se destruye en dos trabajos para mantener a la familia, la madre se ocupa de los niños más pequeños. Los padres no conocen bien el idioma francés y no pueden acceder a actividades de formación. Él conoce perfectamente la situación financiera de sus padres porque es él quien compila los documentos. Sabe que al final de mes llegan subsidios para los pequeños pero no son suficientes, y entonces ha decidido empezar a trabajar para ganar algo. Pero está bajo presión porque tiene demasiadas responsabilidades sobre sus espaldas. La escuela le ha dado una hora de recuperación por la noche y esto le ha obligado a dejar el fútbol, única actividad que le distraía. Poco a poco se está apagando. Sus padres para él no son un modelo de realización social. Habla con sus amigos de Argelia como de un país ideal. Pero sabe muy bien que no conoce aquella Nación que visita sólo durante tres semanas al año, y sabe que allí no es bien visto, en efecto, le llaman el "francés". Él no es ni francés ni argelino. Respecto al Islam, sólo conoce el reto del ayuno con sus amigos en el período del Ramadán y para él es sólo una imagen de identidad. Los jóvenes como Said son muy sensibles a las palabras y a la coherencia de los adultos. Buscan una identidad y siguen a quien muestra más convicción en lo que dice, hace y piensa. Pero ¿quién es el más convincente? ¿El educador, el profesor, el Imán extremista, el líder del barrio o el entrenador de fútbol?

Infonline: Los jóvenes ¿logran reconstruirse su identidad?
S. Valentine: La mayor parte de los jóvenes no logra adaptar los propios valores a los de la sociedad francesa. No conocen la historia de sus padres, pero ni siquiera la francesa impuesta por la escuela. A menudo se reúnen en grupos y los jóvenes frágiles se adecuan a las reglas del líder: juegos peligrosos, retos verbales y físicos para probar su fuerza y su resistencia. Tienen un fuerte deseo de existir pero piensan que la sociedad los rechaza, les es hostil y entonces desarrollan actitudes cada vez más agresivas.

Infonline: ¿Qué puede hacer una FMA?
S. Valentine: Si estos jóvenes sienten la muerte en su vida, entonces yo como salesiana he de darles vida. En Francia no se muere de hambre, pero en nuestro barrio hemos de salvar a muchos jóvenes de la muerte. Ellos buscan a adultos firmes de quien fiarse. Se agarran a la vida y al amor que nosotros intentamos darles. Nuestro trabajo es estar presentes en los barrios difíciles (en las banlieu de París y Lyon) para prevenir violencia y delincuencia.

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